Agua en Vino

Juan 2: 1-11

 

Esta historia contiene un hecho impresionante, contiene el primer milagro narrado que hizo Jesús.

Este milagro sirvió para que las personas que seguían a Jesús creyeran en él.

Los milagros existen. Los milagros son un hecho posible. Y son necesarios para romper la incredulidad.

Es más, el escritor de todo este libro llamado evangelio de Juan dice que lo escribió con un propósito, que narró todos estos milagros para que el que los leyera creyera en Jesús.

 

Quizás todos esperaríamos que el primer milagro de Jesús fuera una sanidad o una resurrección, u otro tipo de milagro que ayudara directamente a la persona.  Un milagro así mostraría que Jesús está interesado en la salud y bienestar de las personas.

Como por ejemplo cuando multiplicó el pan y los peces mostrando que Jesús se interesa por el sustento básico de los que le siguen.

O cuando hizo que Pedro pescara una gran cantidad de peces después de pasar toda una noche trabajando sin pescar nada. Jesús mostró interés en la economía de Pedro y le ayudó a no ir a la ruina.

 

Sin embargo su primer milagro fue convertir agua en vino,

¿por qué?

Creo que Jesús con este milagro dio a entender el profundo cuidado que tiene por la familia.

Ya que en aquellas bodas si se acababa el vino se acababa la fiesta y se arruinaba la boda, porque el vino en aquel contexto significaba abundancia, provisión de Dios, bendición de parte de Dios.

Aquel matrimonio podía pensar que estaban destinados por Dios al fracaso, que la mujer podía ser estéril, que el hombre no podría trabajar y sustentar su familia.

 

¡Jesús cuida de los que le creen y le siguen!

Jesús es el mismo ayer, hoy y siempre.

El puede hoy hacer un milagro en tu vida.

Tu situación no está pasando desapercibida para Jesús.

 

¡La clave es creer a Jesús! ¡Y hacer lo que me enseña Jesús!

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