AVIVA EL FUEGO

«Te aconsejo que avives el fuego» 2ª Timoteo 1: 6

 

Estamos viendo el avance de la obra de Jesús, personas que se están acercando a la fe en Jesús, o están retomando el camino de la verdadera fe. Y estamos viendo intervenciones poderosas a favor de los que creen, como provisión en la necesidad.

Y este avance es obra de Dios, no es obra de hombres, aunque el Señor sigue llamando a los creyentes a ser colaboradores en su obra.

Es por esto que no debemos dejar que se apague el fuego de nuestro interior sino que debemos avivarlo, para que se vaya de nosotros toda cobardía, timidez, temor, y sea cambiado por fortaleza, poder, amor, dominio propio, buen juicio. Y así seamos colaboradores eficaces para el evangelio.

 

Un fuego que no es avivado, un fuego que no es alimentado, se apaga. Y un fuego que se extingue es un fuego que no sirve.

 

Una llama débil es una llama fácil de apagar. Podemos apagarla con un poco de tierra o un poco de agua o con una manta. Sin embargo que difícil es apagar un fuego grande e impetuoso. Si tu fuego no está avivado entonces es muy fácil que seas afectado por cualquier circunstancia adversa por pequeña que esta sea. Si circunstancias pequeñas están afectando grandemente tu corazón es porque tu fuego es débil. ¡Tienes que avivar el fuego!

 

Una llama débil no sirve para que te defiendas de los lobos, de tus enemigos. Solo manteniendo un buen fuego encendido es que una persona puede librarse de un ataque de lobos. De la misma manera si mantenemos bien avivado nuestro fuego no seremos presa de los ataques del enemigo. Mantente fuerte en la fe para que el león, que está buscando a quien devorar, no toque tu vida. ¡Tienes que avivar el fuego!

 

Una llama débil no sirve para calentarse. Si notas que tu fe se está enfriando, que te faltan ganas de leer la Palabra de Dios, es que tu fuego se apaga. ¡Tienes que avivar el fuego!

 

Una llama débil no sirve para alumbrar y guiarte. Solo una antorcha bien encendida sirve para guiarnos en la oscuridad. Si tienes dudas de la dirección que tomar, tienes que tomar decisiones certeras, o estás parado y no avanzas, entonces necesitas avivar tu fuego.

 

La buena noticia que nos da el Señor es que él no termina de apagar el fuego que se debilita, Él no acaba con el fuego que está apunto de extinguirse.

 

 

Toma la decisión de alimentar tu fuego:

**Levítico 6: 12 “El fuego que arde en el altar no debe apagarse nunca. El sacerdote deberá echarle leña todas las mañanas y acomodar sobre el fuego el animal que se va a quemar”

nos enseña que el fuego se mantiene encendido añadiendo leña.

Jesús, nuestro modelo y ejemplo, el Sumo Sacerdote, añadía cada día leña al fuego mediante la oración, Marcos 1: 35 “De madrugada, cuando todavía estaba oscuro, Jesús se levantó y salió de la ciudad para ir a orar a un lugar solitario.”

 

Como creyentes en Jesucristo hemos sido hechos hijos de Dios, real sacerdocio (1Pedro 2: 9). Nuestro corazón es un altar que espera cada mañana la leña para arder con fuerza. ¡Mantén tu fuego encendido!

**Pero el Señor no solo está esperando nuestra oración cada mañana. Hemos leído como el sacerdote acomodaba la leña y también un animal para el sacrifico.

El Señor también nos pide a nosotros un sacrificio, ese sacrificio es nuestra rendición y entrega a él. Dios espera cada mañana que le entreguemos nuestra vida: Romanos 12: 1 “Por tanto, hermanos míos, les ruego por la misericordia de Dios que se presenten ustedes mismos como ofrenda viva, santa y agradable a Dios. Este es el verdadero culto que deben ofrecer.”

Así nuestra vida será renovada y podremos caminar en la voluntad de Dios.

 

**y dedica tiempo a la lectura y meditación de la palabra del Señor porque esto hará que arda el fuego en tun interior: Lucas 24: 32 “Y se dijeron el uno al otro: ¿No es verdad que el corazón nos ardía en el pecho cuando nos venía hablando por el camino y nos explicaba las Escrituras?”

 

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