Buscar a Dios para ser cambiados y bendecidos

Oseas 10: 12

«aren la dura tierra de sus corazones, porque ahora es tiempo de buscar al Señor, hasta que él venga y traiga lluvia de salvación sobre vosotros»

1ª Corintios 2: 9 «Ningún ojo ha visto, ningún oído ha escuchado, ninguna mente humana ha concebido lo que Dios ha preparado para quienes lo aman.» NVI

Lo que Dios quiere hacer no cabe en nuestra actual estructura de vida. Es necesario que seamos cambiados.

Arar la tierra de nuestro corazón significa disponernos y prepararnos para ser fértiles, prepararnos para una nueva cosecha de vida de rectitud y de salvación que Dios va a derramar.

Es tiempo de quitar piedras y espinos de nuestra vida para recibir, para dar cabida a lo que Dios quiere darnos, a lo que Dios quiere sembrar en nosotros para que de un abundante fruto.

 

El mayor escándalo de la historia no lo ha protagonizado el hombre sino Dios. Dios va a salvar a la humanidad y su pueblo no está preparado para dar cabida a lo que Dios va a hacer. Dios salvará haciéndose persona humana y destrozado será clavado en una cruz por los hombres donde morirá derramando toda su sangre a la tierra que él mismo ha creado. Clavado en aquella cruz, antes de morir, dijo: los perdono. ¡Esto si que es un escándalo! Y su pueblo no estaba preparado para recibirlo aún cuando se le había anunciado.

Por esto Jesús, Dios hecho hombre y el Salvador, dijo: «37 Nadie pone vino nuevo en cueros viejos; pues el vino nuevo reventaría los cueros, el vino se derramaría, y los cueros quedarían arruinados. 38 El vino nuevo debe guardarse en cueros nuevos.» Lucas 5: 37, 38.

 

 

Por amor Dios salvaría a la humanidad, cosa que no podía hacer el hombre por si mismo. Y trajo esta preciosa y maravillosa salvación y muchos no la entendieron, «10 Vino al mismo mundo que él había creado, pero el mundo no lo reconoció. 11 Vino a los de su propio pueblo, y hasta ellos lo rechazaron;» Juan 1: 10, 11.

Por esto Jesús enseñó de la necesidad de cambiar la mentalidad, de cambiar la forma de pensar, para poder dar cabida a lo que Dios quería traer: «Arrepentíos y creed el evangelio», «Vuélvanse a Dios y crean su buena noticia», «Cambien de mentalidad y crean la palabra de Dios» Marcos 1: 15.

 

¡Dios tiene un vino nuevo para llenar nuestras vidas!

Para que Dios haga con nosotros la preciosa obra que tiene pensada es necesario que salgamos de nuestras actuales estructuras, de nuestras rutinas y costumbres, de nuestra zona de comodidad y control; estructuras tanto personales, como familiares, como de congregación, culturales. Dios dijo a Abraham: «Vete de tu tierra y de tu parentela» Génesis 12: 1. Dios tenía que romper estructuras en Abraham que impedían la gran bendición que tenía para él.

 

Y lo primero que tenemos que hacer es buscar a Dios. Dios quiere que le busquemos para dejarse encontrar «13 Si me buscan de todo corazón, podrán encontrarme. 14 Sí, me encontrarán —dice el Señor—.» Jeremías 29: 13, 14. «todo el que busca, encuentra» Mateo 7: 8. «su Padre celestial dará el Espíritu Santo a quienes lo pidan» Lucas 11: 13.

 

Y quiere que le encontremos para que le conozcamos y hacernos el bien que tiene planeado para nosotros. «Mi pueblo está siendo destruido porque no me conoce.» Oseas 4: 6. «quiero que me conozcan» Oseas 6: 6. «Pues yo sé los planes que tengo para ustedes —dice el Señor—. Son planes para lo bueno y no para lo malo, para darles un futuro y una esperanza.» Jeremías 29: 11.

 

El vino nuevo, la bendición, el milagro, está en buscar a Dios, «Así que, primero busquen el reino de Dios y su justicia, y se les dará todo lo que necesitan.» Mateo 6: 33.

Pero aún más importante es que la vida de Dios está en buscar a Dios, «Moisés no se daba cuenta de que su rostro resplandecía porque había hablado con el Señor.» Éxodo 34: 29.

«Cuando las autoridades vieron la valentía con que hablaban Pedro y Juan, y se dieron cuenta de que eran hombres sin estudios ni cultura, se quedaron sorprendidos, y reconocieron que eran discípulos de Jesús.» Hechos 4: 13.

 

Nuestra bendición y nuestra transformación vendrán si buscamos a Dios y nos dejamos transformar por él.

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