CAMINANTE, HAZ CAMINO

Hebreos 12: 12, 13

“renovad las fuerzas de vuestras manos cansadas y de vuestras rodillas debilitadas” “tracen un camino recto”

 

Recordando una vieja canción: “aunque los bosques estén cubiertos de espinos, hagamos camino al andar”.

A los creyentes en Jesucristo se les llamó “los del camino”, así que caminemos hacia un nuevo y mejor tiempo.

 

No se trata de avanzar simplemente soportando para al final darnos cuenta de que estamos en el mismo estado, sino que se trata de transitar con una esperanza activa, que saca fuerzas en medio del sufrimiento, para llegar a

un mejor momento.

 

¿De dónde vendrá ese ánimo? ¿Quién nos mostrará el camino? ¿Cómo será posible?

Vamos a leer las palabras de Isaías en el capítulo 35.

 

Los creyentes siempre han sido gente especialista en caminar por desiertos, por lugares llenos de piedras, por lugares llenos de espinos, siempre con la esperanza de alcanzar mejores tiempos, mejores tierras, de alcanzar promesas.

Una esperanza cierta, no solo por esa morada que nos espera en el cielo, sino por la posibilidad real venida de Dios de mejores momentos en este mundo.

 

Los creyentes tenemos hoy que caminar con la esperanza de estar transitando hacia ver lo que Dios va a hacer (10, 2b).

Creer que estamos caminando desde el momento de desierto hacia el momento de manaderos y torrentes de agua (6b, 7), hacia el momento de florecimiento (2 a), hacia bendiciones que todavía no hemos recibido (4 “retribución”) y aún ver muchos iniciando su nuevo caminar con Jesús (4 “Os salvará).

 

En este caminar podemos tener la certeza de que no vamos solos, somos acompañados por el Señor (8 “él mismo estará con ellos”), somos guiados por el Señor (8 “no se extraviará”), y somos protegidos por el Señor (9).

 

Con esta esperanza que recibimos de las palabras del Señor, tomamos fuerzas y echamos fuera el temor (3, 4 a).

 

Así que estos, más que nunca, son tiempos para que los creyentes crean, tengan fe.

 

 

No podemos olvidar que en nuestra relación con el Espíritu Santo del Señor somos fortalecidos, Efesios 3: 16.

Por esto es tan importante hoy renovar, fortalecer o profundizar nuestro tiempo de oración.

 

Así que estos, más que nunca, son tiempos para que los creyentes en Dios se relacionen con Dios, es tiempo de oración.

 

Pero este es un camino de santidad (8).

Es decir no lo podemos transitar de cualquier manera.

Porque sin santidad nadie verá al Señor, Hebreos 12: 14.

Es tiempo (ahora y siempre) de los comportamientos ejemplares, de los hechos que ayudan, de las palabras que levantan.

Así que estos, más que nunca, son tiempos para que los creyentes en Dios se parezcan más al carácter de Jesús.

 

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