Conscientes del amor y de la vida del Padre

Lucas 15: 24 «porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado. Y comenzaron a regocijarse.»

 

Podemos ser conscientes de la existencia y realidad de Dios, y podemos ser conscientes del amor de Dios hacia nosotros como nuestro Padre Celestial. O podemos vivir sin ser conscientes de todo esto.

Tenemos una vida para vivir. Y nos puede ir bien o no tan bien. O como muchas otras vidas, también la nuestra estar salpicada de momentos buenos y momentos menos buenos, momentos de éxito y momentos de frustración.

 

No importa cómo se esté desarrollando nuestra vida, ni nuestra conciencia o no de Dios; la realidad es que el Padre Celestial está ahí. Y con él una vida de verdadera plenitud.

Y el Padre Celestial siempre nos está esperando. Y su actitud no es de reproche, ni de condena, ni de rechazo.

El tiene un lugar para nosotros a su lado y en su casa. Su deseo es que nos volvamos a él.

 

Al volvernos al Padre Celestial encontraremos comprensión y aceptación, verso 20.

Al volvernos al Padre Celestial encontraremos restauración, versos 22, 23.

Al volvernos al Padre Celestial encontraremos realización más allá de la que podamos conseguir en este mundo, porque entonces no pasaremos por esta vida como sencillos jornaleros sino como hijos del Padre, versos 19, 24.

Al volvernos al Padre Celestial encontraremos provisión, verso 31.

Además, solo con el Padre Celestial, tendremos herencia. Una que no se puede echar a perder, es la entrada al cielo después de nuestra partida de esta vida, verso 24. Con él pasamos de muerte a vida, Juan 3: 16; 17: 3.

 

Todo esto es así porque nadie ama como ama el Padre Celestial. Ni el mundo que nos rodea, ni la gente que nos rodea.

El dice: «Con amor eterno te amo y por tanto te prolongo mi misericordia» Jeremías 31: 3. Pero hemos de tomar conciencia y volvernos a él, porque también nos dice «Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros» Santiago 4: 7.

 

Incluso podemos creer que estamos viviendo cerca del Padre, unidos a él, creyendo en él, y aún sirviendo a su casa. Y aún así debemos de revisar nuestro corazón.

Porque si buscamos más lo que el Padre nos puede dar que estar con él y agradarle a él, entonces estamos lejos.

Porque si no nos preocupa lo que a él le preocupa, entonces estamos lejos.

Porque si aún estamos sirviendo en su casa pero llenos de quejas y rencores, entonces estamos lejos.

 

El Padre Celestial está mirando y esperando que vuelvas, «cuando aún estaba lejos lo vio su Padre» verso 20.

Print Friendly, PDF & Email