Destinados para cosas mejores

 

Hebreos 6: 7-12

7 Cuando la tierra se empapa de la lluvia que cae y produce una buena cosecha para el agricultor, recibe la bendición de Dios.

8 En cambio, el campo que produce espinos y cardos no sirve para nada. El agricultor no tardará en maldecirlo y quemarlo.

9 Queridos amigos, aunque hablamos de este modo, no creemos que esto se aplica a ustedes. Estamos convencidos de que ustedes están destinados para cosas mejores, las cuales vienen con la salvación.

10 Pues Dios no es injusto. No olvidará con cuánto esfuerzo han trabajado para él y cómo han demostrado su amor por él sirviendo a otros creyentes como todavía lo hacen.

11 Nuestro gran deseo es que sigan amando a los demás mientras tengan vida, para asegurarse de que lo que esperan se hará realidad.

12 Entonces, no se volverán torpes ni indiferentes espiritualmente. En cambio, seguirán el ejemplo de quienes, gracias a su fe y perseverancia, heredarán las promesas de Dios.

 

La tierra que recibe bendición es aquella que al ser cuidada produce su fruto. La tierra que recibe cuidados y no da fruto es considerada tierra mala y deja de recibir cuidados.

Lucas 13: 6-9

6 Luego Jesús les contó la siguiente historia: «Un hombre plantó una higuera en su jardín, y regresó varias veces para ver si había dado algún fruto, pero siempre quedaba decepcionado.

7 Finalmente le dijo al jardinero: “Llevo tres años esperando, ¡y no ha producido ni un solo higo! Córtala, solo ocupa espacio en mi jardín”.

8 El jardinero respondió: “Señor, dale otra oportunidad. Déjala un año más, y le daré un cuidado especial y mucho fertilizante.

9 Si el año próximo da higos, bien. Si no, entonces puedes cortarla”».

 

Cada uno de nosotros, esta congregación, está recibiendo cuidados y está dando fruto. Y también estamos recibiendo dirección, capacitación y recursos para dar más fruto.

Juan 15: 1-3

1 Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador.

2 Él corta de mí toda rama que no produce fruto y poda las ramas que sí dan fruto, para que den aún más.

3 Ustedes ya han sido podados y purificados por el mensaje que les di.

 

Tenemos mejores cosas por delante que esperan nuestro trabajo, nuestra dedicación, nuestra perseverancia, para hacerse realidad. Tenemos promesas de Dios.

No solo necesitamos fe, sino también perseverancia, para alcanzar las promesas.

Decimos lo mejor está por venir esperando que caiga del cielo, pero lo cierto es que lo mejor está por delante; entonces hay que caminar en esa dirección y hay que trabajar hasta alcanzarlo. Dios no es injusto, él nos recompensará y él mismo nos dará los recursos necesarios,

Isaías 40: 29, 31

29 Él da poder a los indefensos y fortaleza a los débiles.

31 los que confían en el Señor encontrarán nuevas fuerzas;

 

No podemos caer en la indiferencia espiritual, como si todo esto no tuviera que ver con nosotros. Tampoco podemos caer en la torpeza espiritual diciendo que no sabemos. Y tampoco podemos dejarnos guiar por el espíritu de miseria y decir que no podemos.

Sabiendo que Dios nos ha dado promesas debemos seguir con entusiasmo y es necesario tomar decisiones.

11 Queremos que cada uno de ustedes siga esforzándose así toda la vida hasta que vean completamente realizada su esperanza.

 

El desierto no es el lugar que Dios tiene para su pueblo, y el desierto no es el lugar donde Dios cumplirá sus promesas. Es por esto que Dios nos llama a tomar decisiones para ir hacia adelante,

Josué 1: 2

«levántate y pasa este río Jordan, tú y todo este pueblo, a la tierra que yo les doy.»

 

Por esta razón Dios pide a su pueblo que tomen la decisión de ir adelante y conquistar, porque aunque hasta ahora lo que son es un pueblo de esclavos y que están debilitados, se va a producir el cambio.

En el desierto Dios los guió con columna de fuego y de humo; ahora seguiría guiándolos pero ellos tendrían que marcarse objetivos y hacer planes para alcanzarlos.

En el desierto Dios los proveyó de pan y de agua; ahora seguiría siendo su proveedor en una tierra donde fluiría la miel y la leche pero ellos tendrían que trabajar la tierra.

En el desierto Dios los defendió y les dio victoria sobre sus enemigos; ahora seguiría dándoles victoria pero ello tendrían que pelear.

 

Seguiremos orando pidiendo ser fortalecidos para no perdernos,

Efesios 3: 16, 17

16 Pido en oración que, de sus gloriosos e inagotables recursos, los fortalezca con poder en el ser interior por medio de su Espíritu. 17 Entonces Cristo habitará en el corazón de ustedes a medida que confíen en él. Echarán raíces profundas en el amor de Dios, y ellas los mantendrán fuertes. 

 

Pero también oraremos para que en nuestro corazón esté el hacer la voluntad de Dios,

Filipenses 2: 12, 13

 12 Esfuércense por demostrar los resultados de su salvación obedeciendo a Dios con profunda reverencia y temor. 13 Pues Dios trabaja en ustedes y les da el deseo y el poder para que hagan lo que a él le agrada.

 

 

 

 

 

 

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