Dios es Dios de Esperanza

Isaías 35

 

Dios habla de esperanza, de bien, de futuro a su pueblo. Y por esto le pide que echen fuera el temor y que se esfuercen en continuar, que no abandonen el camino correcto, el camino santo, el camino de salvación.

No importa la situación presente, no importa el estado actual de las cosas. El tiene poder para que cambien, él traerá los recursos necesarios. Y por esto les pide que se consuelen a pesar del sufrimiento ya vivido, que esperen en Dios totalmente confiados. Isaías 40: 1-5, 31. 41: 10, 17-20.

Dios habla de cambiar las cosas para bien, de enderezar los caminos que estén torcidos, de abrir la puertas por donde tenemos que entrar. Dios los protegerá. Isaías 43: 2.

Por esto les pide no encerrarse en el presente sino esperar lo nuevo que Dios va a hacer, Isaías 43: 18, 19.

 

Esto es lo que Dios habla a su pueblo que está cautivo. La promesa que les da es triple.

Les habla de la liberación actual de su esclavitud. Y por medio del decreto del Rey Ciro, el pueblo judío esclavo fue liberado y volvió a su tierra.

Pero también les habla de una liberación mayor, la que traerá el Mesías para su corazón, y por medio de Jesús vieron la Gloria de Dios manifestarse con perdón de pecados, un nuevo corazón, milagros y la presencia en ellos de su Espíritu.

Y les habla de la liberación eterna, la que será para siempre y les dará llevándolos al lugar de su presencia.

 

Y estas palabras también son para la Iglesia.

Hoy el Señor nos dice que creamos, que nos esforcemos y no abandonemos, que vamos a ver su Gloria, Hebreos 12: 12-14; Lucas 3: 4-6.

Dios quiere que miremos con fe a nuestro Salvador y en él encontrar la respuesta a nuestra situación.

 

Es mirar a Jesús sabiendo quien es él y creyendo en lo que él puede hacer, y no dudar.

Mateo 15: 25, 27, 28. Esta mujer miró a Jesús con fe. Creyó que Jesús era misericordioso y tendría de ella misericordia y recibió el milagro.

Mateo 8: 10. Este hombre miró a Jesús con fe. Creyó que Jesús tenía autoridad para hacer el milagro.

Mateo 13: 55. Pero esta gente no miró a Jesús con fe. No creyeron que Jesús era el Hijo de Dios, sino el hijo del carpintero. Y no recibieron el milagro.

 

Dios es Dios de esperanza, de futuro.

Pongamos nuestra atención no en lo que estamos viviendo, sino en Jesús y en el poder que él tiene para cambiar nuestra situación.

 

Y no dejemos que nada ni nadie nos desvíe del camino.

Que no perdamos nuestra comunión con Dios, que guardemos nuestra santidad.

Porque si no, no veremos al Señor.

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