Discipulado Tema 3

JESUS NOS DA UN NUEVO NACIMIENTO COMO HIJOS DE DIOS

 

Juan 3: 3-7 NTV

3 Jesús le respondió:

—Te digo la verdad, a menos que nazcas de nuevo, no puedes ver el reino de Dios.

4—¿Qué quieres decir? —exclamó Nicodemo—. ¿Cómo puede un hombre mayor volver al vientre de su madre y nacer de nuevo?

5 Jesús le contestó:

—Te digo la verdad, nadie puede entrar en el reino de Dios si no nace de agua y del Espíritu.

6 El ser humano solo puede reproducir la vida humana, pero la vida espiritual nace del Espíritu Santo.

7 Así que no te sorprendas cuando digo: “Tienen que nacer de nuevo”

 

Aceptar a Jesucristo como Salvador y Señor de nuestra vida es más que cambiar de religión, y tampoco tiene que ver con un nuevo “estilo” de vida. Es algo mucho más profundo y trascendente. Ser salvo es comenzar la nueva vida que sólo Dios puede dar y que terminará con él en el cielo. Cuando, por medio de Jesús, recibimos el perdón de nuestros pecados estamos entrando al reino de Dios, ¡estamos naciendo de nuevo!

 

¿Por qué tenemos que nacer de nuevo?

Dios conoce la naturaleza del hombre que tiende a pecar, por esto cuando nos perdona los pecados y nos salva nos da una nueva vida nacida de Dios, 2ª Corintios 5: 17: “Por lo tanto, el que está unido a Cristo es una nueva persona. Las cosas viejas pasaron; han sido hechas nuevas.” Nuestro pasado desde ese momento, con sus cosas viejas, habrá pasado y Dios nos encaminará en una nueva vida donde irá haciendo cosas nuevas.

 

Comenzar la nueva vida que Dios da, no es ir a un lugar donde nadie te conoce y empezar de nuevo, ¡porque seguirías siendo el mismo!

Es un nuevo corazón dado por Dios. El hombre físico es nacido físicamente, el nuevo hombre espiritual es nacido de Dios. Es nacer de nuevo a una vida de rectitud, 1ª Pedro 2: 24 «Él mismo cargó nuestros pecados sobre su cuerpo en la cruz, para que nosotros podamos estar muertos al pecado y vivir para lo que es recto.»

 

Y LO MAS IMPORTANTE SE TRATA DE NACER DE NUEVO COMO HIJOS DE DIOS.

         Juan 1: 12, 13 «pero a todos los que creyeron en él y lo recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios. Ellos nacen de nuevo, no mediante un nacimiento físico como resultado de la pasión o de la iniciativa humana, sino por medio de un nacimiento que proviene de Dios.»

         Aquellos que creen y reciben a Jesús en sus vidas como Salvador y Señor son hechos hijos de Dios. Los hijos de Dios han nacido de la voluntad de Dios, no son hechos hijos de Dios por ninguna persona, religión, ni institución. Ahora puedo decir con seguridad que Dios es mi Padre Celestial, Romanos 8: 14, 15.

 

Nacer de nuevo del Espíritu es el mayor de los milagros; y como  milagro que es, no tiene una explicación racional.

 

¿Cómo sabemos que hemos nacido de nuevo?

Porque tenemos la certeza interior de que nuestros pecados han sido perdonados, de que nuestro destino final es el cielo y no el infierno, de que hemos comenzado una nueva vida diferente a la que vivíamos, de que somos hijos de Dios.

 

Dios nos ama y por amor nos ha hecho hijos suyos, 1ª Juan 3: 1. Ahora Dios es nuestro Padre, Romanos 8: 15.

Como nos enseñó Jesús, nos podemos dirigir a Dios en oración con toda confianza llamándole Padre, Mateo 6: 9-13; y nuestro Padre nos responderá, Mateo 7: 9-11.

Esta nueva vida no la vivimos solos, Dios que nos dio el nuevo nacimiento viene con nosotros. Es el Espíritu Santo quien efectúa en nosotros el nuevo nacimiento y se queda a vivir en nuestro interior: Ezequiel 36: 26, 27; Juan 14: 16, 17; Romanos 8: 16.

 

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