El Discipulado Tema 2

JESUS ES TU SALVADOR

 

Jesús dijo: «Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia» Juan 10: 10. Y también dijo: “El Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido” Lucas 19:10.

Para esto ha venido Jesús a este mundo, para ofrecernos la vida que nadie ni nada nos puede dar, vida plena y abundante y vida eterna en el cielo. ¿Cómo recibimos esta vida?

 

Mateo 16: 15, 16: Jesús les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.

 

¿Quién es Jesús para ti? Depende de lo que tu creas, de la respuesta sincera que des, así será la obra que Jesús hará en ti.

 

Pedro respondió que para él Jesús era el Cristo, es decir el Salvador, el Hijo de Dios y Jesús le respondió que le daba una nueva vida, de Simón lo transformaría en Pedro.

Jesús dijo a Pedro que saber que él era el Salvador se lo había enseñado El Padre Celestial directamente al corazón, se lo había revelado Dios mismo, Mateo 16: 17 NTV «Bendito eres, Simón, porque mi Padre que está en el cielo te lo ha revelado. No lo aprendiste de ningún ser humano»

 

Y esto es lo que todos necesitamos, que Dios se revele a nuestro interior, que Jesús resplandezca en nuestro corazón para que le conozcamos y le creamos.

Si Dios se revela a nuestro corazón entenderemos y creeremos el evangelio, el mensaje de salvación, aceptaremos la salvación que él nos da y recibiremos la vida eterna y la vida abundante que Jesucristo nos ofrece.

Es por esta razón que estudiaremos con atención lo que Jesús dijo de sí mismo, de quién es él y de la obra de salvación que vino a hacer; y lo haremos en oración para que lo que aprendamos sea más que una enseñanza, sea revelación de Dios a nuestro corazón.

 

Ciertamente Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios que viene a salvarnos. Y esto es lo primero que nos da: salvación. Pero, ¿de qué Jesús tiene que salvarnos? Y ¿Cómo me salva?

 

Leamos Juan 3: 14-18, aquí Jesús explica su obra salvadora mediante una historia verdadera que ocurrió al pueblo de Dios. Recordemos la historia que se encuentra en la Biblia en Números 21: 4-9.

 

Todas las personas viven separadas de Dios por causa de su vida de pecado, esta vida les conducirá, después de la muerte, a seguir eternamente separados de Dios en el infierno.

Romanos 3: 23-25 y  6: 23 NTV

23 Pues todos hemos pecado; nadie puede alcanzar la meta gloriosa establecida por Dios. 24 Sin embargo, en su gracia, Dios gratuitamente nos hace justos a sus ojos por medio de Cristo Jesús, quien nos liberó del castigo de nuestros pecados. 25 Pues Dios ofreció a Jesús como el sacrificio por el pecado. Las personas son declaradas justas a los ojos de Dios cuando creen que Jesús sacrificó su vida al derramar su sangre.

23 Pues la paga que deja el pecado es la muerte, pero el regalo que Dios da es la vida eterna por medio de Cristo Jesús nuestro Señor.

 

Quizás puedas decir «yo no he matado», pero realmente pecado es no tener en cuenta a Dios y por tanto vivimos como queremos y se comenten actos que no son agradables a Dios.

 

La consecuencia de esa vida de pecado es vivir separados de Dios y terminar nuestras vidas en la condenación eterna.

Pero Dios nos ama y no quiere que nos perdamos. Ha enviado a Jesucristo para cargar con nuestros pecados y morir en la cruz, llevando así la condena que nos correspondía a nosotros.

Por medio de Jesús Dios perdona nuestros pecados y nos salva de la condenación eterna, dándonos la vida eterna en el cielo.

 

 

Y no hay otro Salvador sino Jesucristo, porque es el único que Dios ha enviado para salvar; porque es el único que ha muerto por los pecadores siendo él mismo inocente; porque es el único que ha resucitado y ha ascendido al cielo.

Juan 14: 6 TLA «Jesús le respondió: —Yo soy el camino, la verdad y la vida. Sin mí, nadie puede llegar a Dios el Padre.»

Hechos 4: 12 NTV ¡En ningún otro hay salvación! Dios no ha dado ningún otro nombre bajo el cielo, mediante el cual podamos ser salvos.

1ª Timoteo 2: 5, 6 TLA  «5 Sólo hay un Dios, y sólo hay uno que puede ponernos en paz con Dios: Jesucristo, el hombre. 6 Jesús dio su propia vida para salvar a todo el mundo.«

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