El Espíritu Santo es nuestra ayuda en la conquista

Y déjenme explicar que quiero decir con esta palabra conquista. Necesitamos al Espíritu Santo para que nos GUIE en el camino de nuestra vida y testimonio cristianos, tanto como hijos de Dios como pueblo de Dios.

 

En el desierto, después de ser librados de la esclavitud, el pueblo de Dios fue guiado por la presencia del Señor con fuego y nube camino de la tierra prometida. Luego de cruzar el río Jordán fueron guiados y ayudados por el Señor para la conquista de la tierra que el Señor les había prometido y ahora les entregaba.

 

El Señor Jesús también con su presencia guió a los discípulos a la nueva vida y a la vida de testimonio, y también nos guía a nosotros en la salvación y en los pasos de libertad de la nueva vida.

 

Josué recibe la instrucción de ser guiados por la presencia de Dios por medio del arca del pacto para cruzar el Jordán y entrar a la tierra prometida, Josué 3: 3, 4.

También nosotros para seguir adelante en nuestra vida cristiana de plenitud y de testimonio recibimos la instrucción de nuestro Señor de ser guiados por el Espíritu Santo, Juan 16: 12-15.

 

En el antiguo pacto la guía para ellos estaba fuera de ellos. La presencia del Señor se manifestaba fuera de la vida de cada uno de ellos, y ellos tenían que aprender a obedecer los mandamientos del Señor y las señales que el Señor les daba.

 

Ahora en el nuevo pacto también tenemos que obedecer las enseñanzas de Jesús y aprender a ser dirigidos por él, pero nuestra guía está dentro, el Espíritu Santo vive dentro de cada creyente en Jesucristo para enseñarnos y guiarnos.

 

Es el Espíritu Santo quien por medio de las palabras de Jesús nos enseña y las hace parte de nosotros, las siembra en nuestro corazón. No solo están aprendidas y se quedan en nuestro intelecto sino que pasan al corazón a formar parte de nosotros. Y también es el Espíritu Santo quien nos dará su dirección para que caminemos conforme a la voluntad y propósito divinos.

 

Recibimos esa instrucción y guía del Espíritu cuando pasamos tiempo en oración y en meditación de su Palabra. Recibimos la dirección del Señor para nuestra vida cuando nos RELACIONAMOS con el Espíritu Santo.

Y necesitamos totalmente la Palabra de Dios. Deuteronomio 4: 1, 2; Josué 1: 8; Mateo 28: 20.

Es imposible la conquista sin la Palabra de Dios. Es imposible la salvación sin conocer lo que Dios nos dice y es imposible la nueva vida de plenitud sin la provisión de la Palabra de Dios.

 

 

El pueblo de Dios hablaba de conquista de la tierra prometida. Pero hoy nosotros si tuviéramos que hablar de conquista, ¿de qué estaríamos hablando?

Jesús enseñó que su reino no es de este mundo. Hoy el reino de Jesús es en los corazones de las personas. Y nuestra labor de conquista consiste en llevar el mensaje de Jesús a cada persona para que sus corazones reciban la nueva vida de plenitud que Jesús les da.

 

Aquí necesitamos la guía y la ayuda del Espíritu Santo.

Por un lado oraremos para que el Espíritu haga su trabajo en aquellos a los que les compartimos el evangelio, Juan 16: 26; 16: 8.

Por otro lado nos dejaremos guiar y ayudar por el Espíritu Santo para ser testigos eficaces de Jesucristo, tanto con nuestras palabras como con nuestro comportamiento, Hechos 1: 8.

 

 

Nuestra fe es más que creer en una serie de normas escritas, creemos en un hombre, Jesús. Y nuestra fe es más que obedecer una serie de normas escritas, es vivir a Jesús. Nuestra fe es vivir a quien creemos, no solo es TEORÍA.

 

Por esto nuestra fe tiene que ser una fe encarnada y una fe responsable.

 

FE ENCARNADA

Fe encarnada porque nuestra fe es RELACION, es una EXPERIENCIA continua, que se expresa en nuestra vida. Nuestra fe se puede ver aunque no hablemos, es demostrable por sus resultados en nosotros.

La fe tiene que ser encarnada, se tiene que hacer vida. El evangelio no solo son palabras en nuestra boca, sino que envuelve toda nuestra vida.

El evangelio no solo se vive el día del culto sino también en la vecindad y en el trabajo.

El evangelio no solo es decidir si doy dinero en la iglesia o tomo una responsabilidad de servicio, es decidir cada asunto de mi vida en base a las enseñanzas de Jesús.

Es lo que quiere Jesús, que nuestra fe se vea: Juan 13: 35.

 

FE RESPONSABLE

Pero también nuestra fe tiene que ser responsable y así tenemos que comprometernos en llevar el evangelio a otros.

Tenemos un esfuerzo doble que hacer.

Por un lado invitamos a otros a vivir un PROCESO experimental, es decir vivir una experiencia con Jesús.

Los invitamos a experimentar su compañía, su guía y ayuda en la vida de diario. Presentemos a Jesús para que se relacionen con él, le conozcan, y exploren el camino de la fe, y al final tengan un encuentro personal y salvador con Jesucristo.

 

Y por otro lado permitamos que esas personas puedan mirarnos y ver cómo aplicamos la fe a nuestra vida de forma PRÁCTICA.

 

Tenemos que ser coherentes, nuestra vida tiene que reflejar lo que creemos, tanto en nuestro comportamiento y decisiones, como en la ayuda que ofrecemos al que tiene necesidad.

 

Pero también tenemos que ser coherentes en el trato que damos a aquellos que se interesan por Jesús.

Tenemos que ser tolerantes con quienes se acercan a Jesús y dejar que sea él quien los vaya transformando. Y no seamos nosotros los que les ofrezcamos un conjunto de NORMAS como la forma de disfrutar a Jesús.

Tenemos que confiar en la obra poderosa del Espíritu Santo y no querer nosotros ofrecer todas las RESPUESTAS, porque no las tenemos.

 

Esto es más un proceso de discipulado personal, de acompañamiento, ejemplo e instrucción, que la entrega de un mensaje que los conduce a hacer una oración donde toman una decisión y la entrega de un documento que contiene una serie de enseñanzas y normas.

Evidentemente este proceso es más costoso para nosotros, pero es el más eficaz para la conquista.

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