En medio de la aflicción toca buscar al Señor

Lamentaciones 3: 22-26

22 Por la misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias.

23 Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad.

24 Mi porción es Jehová, dijo mi alma; por tanto, en él esperaré.

25 Bueno es Jehová a los que en él esperan, al alma que le busca.

26 Bueno es esperar en silencio la salvación de Jehová.

 

Estas palabras forman parte de los lamentos por la destrucción de Jerusalén y la esclavitud del pueblo de Dios. Lamentos que fueron acompañados por oraciones de fe en las palabras de esperanza dadas por los profetas.

 

En medio de la aflicción es bueno tener la esperanza de la restauración de Dios. No son tiempos para culpar a Dios del estado actual de las cosas, no son tiempos para llenar nuestra boca de quejas llenando así el corazón de amargura; mi Dios no ha sido injusto. Son tiempos para llenar el corazón de esperanza. Creo que Dios vendrá y me salvará, «Respiro y liberación vendrán de parte de Dios».

 

Esperanza en el Dios de misericordia. A pesar de mi camino, él tiene misericordia de mi, ahora no me pagará conforme a lo que me merezco. Cada noche puedo presentarme a él y pedir perdón con confianza de que no seré consumido; cada mañana podré iniciar un nuevo día sabiendo que renovó su misericordia para conmigo, fui perdonado y amanezco a una nueva oportunidad.

 

Cada nuevo día vendrá con un propósito para ser cumplido, cada día será un paso más en el plan perfecto de Dios. Él es mi porción, yo soy suyo, él tiene un plan conmigo y él sabe todas las cosas. Su Espíritu Santo me suministrará en abundancia de las riquezas en gloria, en mi confiado caminar yo recibiré nuevas fuerzas. Sí, Dios es fiel y él continuará su buena obra en mí. Y yo puedo caminar esperando confiado que así sea.

 

Los tiempos de aflicción son tiempos para buscar a Dios. son tiempos de oración y ayuno. Es lo que conviene a mi alma.

De continuo las lágrimas y las quejas no convienen, fueron derramadas y tuvieron su tiempo, pero ahora es el tiempo de derramar mi alma delante de Dios. Mi Dios es bueno conmigo y él cumplirá su promesa, si le busco le encontraré, y si le encuentro recibiré vida. No cesaré en mi búsqueda «hasta que el Señor mire y vea desde los cielos».

 

La crisis es la oportunidad del corazón. La oportunidad para volverlo a Dios.

Diré al Espíritu: «Examíname y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos; y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno». Confesaré mi pecado y no callaré, llevaré a la cruz mi debilidad y de allí volveré en victoria.

«Crea en mi un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí. No me eches de delante de ti, y no quites de mí tu Santo Espíritu. Vuélveme el gozo de tu salvación»

 

         Es tiempo de buscar al Señor, es tiempo de dar lugar al Espíritu Santo.

 

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