ESPERANZA, VER A DIOS EN MEDIO DE LA DIFICULTAD

Lucas 2: 25-32

 

A pesar de todo lo vivido esperamos mejores cosas. Esperamos la buena obra de Dios.

No es una esperanza ilusoria, vacía o vana. Es una esperanza con fundamento porque esperamos en Jesucristo.

 

Simeón esperaba al Salvador, al redentor, al mesías; la consolación de los sufrimientos, la restauración de lo perdido.

Esperaba ver la obra de Dios en su pueblo, no importando la situación que su pueblo pudiera estar atravesando, o la situación personal, que en su caso era la vejez.

 

Y Simeón vivía su tiempo y sus circunstancias sin perder la comunión con Dios y vivía de forma justa, de forma que agradaba a Dios.

Y el Espíritu Santo estaba sobre él. Y el mismo Espíritu de Dios fue quien fortaleció su esperanza y le reveló que vería al Salvador y en su tiempo lo guió para ver al Salvador.

 

¡Simeón puso su esperanza en Dios y no fue en vano!

Esperó en Dios y recibió de Dios.

 

A pesar de las circunstancias, incluso tragedias, nosotros también podemos tener esperanza.

Podemos esperar en la fidelidad de Jesucristo.

Y nuestra esperanza es una CERTEZA porque:

–Las primeras palabras se cumplieron y también se cumplirán las palabras de Jesús.

–El que comenzó la obra es Fiel y Poderoso para continuarla y acabarla.

–Y el Espíritu Santo, el Ayudador y Consolador, está en nosotros, con nosotros y sobre nosotros.

 

Nuestra certeza no es solamente para el reino venidero, cuando Jesús vuelva, sino para hoy.

Porque en Jesucristo se CUMPLE HOY la promesa de salvación, de consolación, de restauración:

Lucas 4: 18-21  cp. Hebreos 13: 8.

En Jesucristo el tiempo de recibir el favor de Dios, la ayuda de Dios, es hoy.

 

En Jesucristo tenemos certeza de CONSOLACION, de JUSTICIA, y también de RESTAURACIÓN.

En Mateo 5: 4 dijo que los que sufrían y lloraban, esperando en Dios, recibirían consolación.

En Mateo 5: 6 dijo que los que tenían hambre y sed de la justicia de Dios, de lo que es justo, serían saciados.

En Mateo 5: 3 dijo que aquellos que dependían de Dios, en su beneficio serían, como dijo Jesús en Lucas 4: 18, 19,  su salvación y sus milagros.

 

Tengamos nuestra fe y confianza puestas en Jesucristo y tengamos hambre y sed de que se haga su voluntad.

No perdamos nuestra comunión con el Señor,

y sigamos caminando en rectitud,

porque vamos a ser consolados.

Y sin duda que el Espíritu Santo va a guiarte en este tiempo.

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