Estoy como olivo verde

Salmo 52: 8

«Pero yo estoy como olivo verde en la casa de Dios»

 

Estas palabras las dice el rey David y con ellas declara que su vida pertenece al Señor, que vive confiado en el Señor y que por causa del Señor su vida está dando buen fruto.

Y para decir esto se compara con el olivo.

 

El olivo es un árbol de muchísima importancia, valor y simbolismo para el pueblo del Señor.

El olivo es un árbol que estaría presente en la tierra prometida, Deuteronomio 8: 7, 8.

Sin olivos y sin aceite se considera que el pueblo de Dios está en desastre o en maldición, Deuteronomio 28: 40.

 

Su fruto final, el aceite, es usado como alimento, como parte en la fabricación del perfume y como parte del bálsamo para sanar heridas.

También el aceite se usa como ingrediente de las ofrendas para Dios y junto con especias sirve para hacer el aceite de la unción, Deuteronomio 30: 22-25.

 

 

David es como un olivo plantado en la casa del Señor.

Nosotros éramos como olivos silvestres y por medio de Jesucristo somos injertados en el Buen Olivo para ser parte de la casa del Señor (Romanos 11: 17, 24).

 

Esto me recuerda las palabras de Jesús que nos compara con sarmientos de la vid verdadera que es él, y que nos dice que tenemos que estar unidos a él para dar fruto porque separados de él nada podemos y nos secamos.

Nosotros necesitamos estar unidos a Jesús y beber de sus corrientes de vida para poder llevar fruto.

 

Es necesario que el olivo, como árbol, esté plantado en la tierra y sus raíces busquen el agua.

El salmista sabía que la mejor tierra donde estar plantado es la casa del Señor. Y como dice el Salmo 1: 3 que seamos regados por las corrientes de aguas divinas para dar fruto y que lo que hagamos prospere.

 

¿Eres como un olivo que estás extendiendo tus raíces hacia las corrientes de aguas del Espíritu Santo?

Toma hoy la decisión de profundizar en tu relación con el Espíritu Santo.

 

¿Cuál es la gloria del olivo? ¿Ser solamente un olivo del plantío del Señor?

No, la gloria del olivo es otra, Jueces 9: 8, 9.

¡La gloria del olivo es dar aceite!

 

Y para dar aceite se necesita que la aceituna sea prensada.

Mateo 26: 36, 39.

Jesús es el Buen Olivo, él es el Olivo por excelencia.

Y Jesús tuvo que ser prensado para dar aceite.

Allí en Getsemaní, que significa «prensa de aceite«, se entregó a la voluntad del Padre. Allí en Getsemaní se entregó para ser prensado para poder llevar fruto.

 

¿Estás dispuesto a rendirte a la voluntad de tu Padre Celestial?

¿Cuántos se entregarán para ser prensados y así dar el precioso líquido, el oro verde, el aceite?

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