LA ABUNDANTE BENDICION DE LA ORACION

Mateo 6: 5-13

“Vosotros, pues, oraréis así”

 

El Señor llama a la oración a su iglesia ante las crisis.

Lo hace así porque cuando le buscamos tenemos vida: “Buscadme y viviréis” Amós 5: 4.

El Señor llamó a su pueblo a la oración para que terminase la cautividad en Babilonia y conducirlos en sus planes de bien, “me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón” Jeremías 29: 13.

La primera iglesia buscó al Señor en oración ante las crisis, Hechos 4: 23-33.

 

Es cierto que Dios está llamando a los creyentes a la oración colectiva. Pero creo que más cierto es aún que está llamado a mejorar nuestra relación personal con él.

Es cierto que nos está mostrando la profunda necesidad que tenemos de estar juntos, pero más cierto es que la mayor dependencia tiene que ser estar junto a él.

 

Por esto Jesús no dudó en enseñar a sus discípulos a orar.

 

Con esta enseñanza que Jesús está dando, está introduciendo la legitimidad, la efectividad, y la necesidad de la oración.

 

Legitimidad porque los hijos de Dios tenemos el derecho de pedir a Dios como nuestro Padre Celestial que verdaderamente es.

 

Efectividad porque nuestro Padre Celestial nos escucha, su voluntad es la de ayudarnos, y tiene el poder para hacerlo.

No podemos olvidar sus palabras: “ora a tu Padre y tu Padre ve lo que haces” Mateo 6: 6 DHH; “Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis.” Mateo 21: 22; “todas las cosas son posibles para Dios” Marcos 10: 27.

 

Necesidad porque como seres humanos somos limitados y envueltos en necesidades.

 

La cuestión no es si orar en público o en privado.

La cuestión es para quién oro; quiero que me escuche mi Dios y Padre o quiero que me escuchen los que me rodean.

Y la cuestión es de quién espero la recompensa; espero el beneplácito y la ayuda de otros o espero que el milagro venga de Dios.

 

Con estas palabras previas Jesús nos está enseñando la total importancia y necesidad que tenemos de relacionarnos con nuestro Padre Celestial de forma correcta para recibir respuestas.

 

Luego Jesús nos enseña a orar asegurándonos una triple respuesta, una triple bendición, yo lo llamo la bendición de la triple P: provisión, perdón, y protección.

 

La Provisión: “El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy”.

El perdón: “perdónanos nuestras deudas”.

La protección: “líbranos del mal”.

 

Oremos con confianza porque nuestro Padre sabe de qué cosas tenemos necesidad (Mateo 6: 8) y quiere recompensarnos (Mateo 6: 6).

 

 

Pero no podemos olvidar que la enseñanza acerca de la oración comenzó con otro tipo de petición, y es: “Venga tu reino. Hágase tu voluntad”

Esta es la principal oración, en especial en épocas de crisis.

Que se haga la voluntad de Dios y no la de los hombres y no la del diablo.

Que venga su reino. Que manifieste su poder, que se produzca salvación, milagros y liberación.

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