LA VIDA CRISTIANA NORMAL

Hechos 2: 41, 42

“41 los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas. 42 Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones.”

 

La vida cristiana normal parte de un inicio extraordinario. Y es extraordinario porque viene de Dios.

Es creer el mensaje de salvación de Jesucristo, lo que produce el nuevo nacimiento como hijos de Dios e iniciar la nueva vida que solo Dios puede darnos.

Y es bautizarse en agua para dar testimonio público de esa nueva vida que hemos comenzado.

 

¿Cómo sé que he nacido de nuevo como hijo de Dios?

Porque tengo fe, conciencia y seguridad de que:

 

-Mis pecados han sido perdonados porque Jesús los ha llevado sobre sí mismo a la cruz y me ha limpiado de ellos con su sangre.

 

-Ahora Dios es mi Padre Celestial, he sido hecho hijo de Dios. Me he reconciliado con Dios, tengo paz con Dios.

 

-Después de mi muerte no seré condenado a la separación eterna de Dios, sino que iré al cielo.

 

 

La vida cristiana normal tiene un inicio extraordinario y tiene un proceso también extraordinario.

Porque a pesar de las muchas dificultades a las que se ve sometida, se mantiene firme.

Porque en una vida cristiana normal, lo normal es no abandonar el camino una vez que se ha comenzado.

Lo normal es seguir adelante aún cuando tengamos que sortear muchos obstáculos.

 

La carrera de la fe es una carrera de larga distancia, Hebreos 12: 1 b – 2 a “corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, 2puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe,”

La fe para esta carrera nos viene de Jesús, quien también nos da la fe para continuar, Filipenses 4: 13 “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.”

Por tanto, ¡no desmayes, sigue adelante!

 

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