NECESITO ESTAR EN SU PRESENCIA

Mateo 18: 20

 

“Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.”

 

Qué importante es la presencia del Señor entre nosotros.

 

Él ha prometido estar entre nosotros cuando nos reunimos en su Nombre.

Es por esto que debe de ser un deseo profundo estar juntos, reunirnos, congregarnos, para recibir estas visitaciones particulares y especiales.

No lo vemos, no lo tocamos, pero ciertamente él está con nosotros.

Pero nosotros ¿deseamos estar reunirnos para estar con él?

 

Es estar juntos para estar con Él.

Y es estar juntos porque también él prometió, que estando juntos y de acuerdo, tendríamos respuestas a nuestras oraciones, Mateo 18: 19 “Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos.”

Y también al estar juntos y de acuerdo, quedarían bajo control las distintas situaciones que pudieran venir a dañar a la congregación y a los creyentes, Mateo 18: 18 “De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo.”

 

Éxodo 33: 14-16. Moisés sabía muy bien de la necesidad de la presencia del Señor y no quería que el pueblo de Dios se moviese sin ella.

 

Pero es que el Señor también desea estar con su pueblo y manifestar su presencia, 2 Crónicas 7: 1-3.

 

 

Jesús siempre manifestó su deseo de estar entre sus seguidores:

-como en la última cena cuando dijo a sus discípulos: “Cuánto he deseado comer con vosotros esta pascua antes que padezca.” Lucas 22: 15.

-como en el mismo día en que resucitó. Se presentó a sus discípulos dándoles la paz y dejando su Espíritu en ellos (Juan 20: 19-22).

-como en el mar de Galilea después de resucitar. Donde les llenó la barca de peces, les preparó un desayuno y restauró las heridas del alma de Pedro  (Juan 21: 1-19).

 

Y luego también manifestó su presencia por medio de su Espíritu Santo:

-como en el día de Pentecostés. Donde todos fueron llenos del Espíritu Santo y capacitados para la vida de testimonio cristiano (Hechos 2: 1-4).

-como en la persecución. Donde todos se reunieron para pedir ayuda al Señor y Él estuvo entre ellos, llenándolos con su Espíritu y capacitándolos para seguir delante de forma maravillosa en el camino de la fe (Hechos 4: 23-31).

 

En este pasaje de Hechos 4: 23-31 vemos cómo la Iglesia anhelaba y necesitaba estar en la presencia del Señor: versos 23 y 24 “Y puestos en libertad, vinieron a los suyos y contaron todo lo que los principales sacerdotes y los ancianos les habían dicho. 24Y ellos, habiéndolo oído, alzaron unánimes la voz a Dios”

 

Y al estar todos juntos y unánimes recibieron esa visitación tan particular y especial que hizo que la Iglesia prosperara en su camino y propósito Hechos 4: 32, 33.

 

 

Nuestro corazón debe de arder por vivir momentos especiales en su presencia.

Esto debe de ser una necesidad y un deseo profundo.

 

Sabemos de su promesa de Su presencia cuando estamos juntos y unánimes en su Nombre.

Y sabemos de sus intervenciones poderosas cuando estamos así reunidos en su presencia.

 

¡Tomemos la decisión de buscarlo juntos!

 

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