NO OLVIDARE NINGUNO DE SUS BENEFICIOS

Salmo 103: 2-5

 

El Señor no se ha olvidado de nosotros, así nos lo dice: Isaías 49: 15 “Yo nunca me olvidaré de ti”.

En medio de la dificultad, él está con nosotros, Isaías 43: 2 “Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti” . Recordemos que esta promesa la hizo real Jesús cuando navegaba por el mar de Galilea con sus discípulos y calmó la tempestad que hundía su barca. Jesús estaba dormido y parecía que se había olvidado de los suyos, que no les importaba su suerte. Pero no era cuestión de desinterés de Jesús sino de la fe de los discípulos.

 

Pero, ¿y nosotros? ¿nos olvidamos de Dios?

La mejor forma de no olvidarse de Dios es decirnos a nosotros mismos que tenemos que ser agradecidos y hacer memoria de los beneficios que tenemos por medio de la salvación en Jesucristo.

No olvidemos que la entrada a las bendiciones del Señor es Jesucristo: Juan 14: 6 “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí”.

 

Las dificultades pueden hacer que nos olvidemos de lo que Jesucristo ya hizo por nosotros. Y sus beneficios están ahí hoy para que los recibamos. Es cuestión de fe.

 

 

 

No olvidemos que tenemos:

 

-Perdón de pecados.

Nosotros no podíamos quitar nuestros pecados, pero Jesucristo si los ha quitado por su sangre derramada muriendo en la cruz, nos ha PERDONADO.

“Dios demuestra su amor por nosotros en esto: en que cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros” Romanos 5: 8 NVI

“En Jesucristo tenemos la redención mediante su sangre, el perdón de nuestros pecados” Efesios 1: 7 NVI.

 

-Sanidad del alma y del cuerpo.

Nosotros, por la obra salvadora de Jesucristo, somos SANADOS, sanados en el cuerpo y somos sanados de las heridas del alma.

“Jesucristo mismo cargó nuestros pecados sobre su cuerpo en la cruz, para que nosotros podamos estar muertos al pecado y vivir para lo que es recto. Por sus heridas, nosotros somos sanados.” 1ª Pedro 2: 24 NTV.

 

-Salvación de la muerte eterna.

Por medio de la obra que hizo Jesucristo somos librados de la condenación, somos SALVOS.

“Porque de tal manera amó Dios a la humanidad, que ha dado a Jesucristo, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” Juan 3: 16.

 

 

 

-Su favor y su misericordia.

Por Jesucristo somos reconciliados con Dios, tenemos paz con Dios, no hay enemistad entre Dios y nosotros, podemos recibir su poderosa ayuda en nuestra necesidad.

“Dios nos reconcilió consigo mismo por Cristo” 2ª Corintios 5: 18.

“Tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo” Romanos 5: 1.

“Jesús de Nazaret, lleno del poder de Dios, nos hace el bien” Hechos 10: 38.

 

-La vida plena.

Hay propósito, orden y llenura, no más vacío ni esterilidad de vida.

“Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia”. Juan 10: 10.

 

 

Es hora de creer y no olvidar, porque nuestra confianza tiene recompensa, Hebreos 10: 35 “No perdáis, pues, vuestra confianza, que tiene grande galardón”

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