¿Qué gafas llevas puestas?

Si dos personas tuviesen puestas gafas, una de cristales color rojo y otra de cristales color verde, y se preguntaran la una a la otra cómo ven el mundo, una respondería que lo ve en tono rojo y la otra respondería que lo ve en tono verde.

Podrían terminar su diálogo diciéndose la una a la otra: “yo tengo mi punto de vista y tú tienes el tuyo” O lo que es lo mismo yo tengo mi opinión y tu la tuya, yo tengo mi verdad y tu la tuya. Yo te respeto a ti y tú me respetas a mí.

No importa que algún punto de vista o ambos no tengan sentido o no se entiendan. Y por supuesto que otra historia es si de verdad se van a respetar.

 

Esto es lo que ocurre hoy entre la gente. Cada uno tiene “su verdad”. Cada uno es libre para decidir lo que está bien o lo que está mal.

El asunto es que no se piensa en si hay una verdad absoluta, trascendente, universal. No se piensa en si hay una moralidad absoluta que nos diga lo que está bien o mal.

La gente no tiene un punto de referencia, sino que tiende a crear un sistema de valores propio.

Es preferible la tolerancia, es decir todas las ideas, creencias, puntos de vistas, son respetables.

Como dijimos antes, otra cosa es si de verdad se respeta al que piensa lo contrario.

 

Antes se construían las gafas en base al pensamiento y razonamiento, en base al avance de la ciencia y aún en base a nuestra sociedad con su tradición.

Pero ahora se construyen en base también, y en muchos casos en exclusiva, a la intuición, las emociones, los deseos, y en base a lo que opina mi grupo de referencia.

Ya no es tan importante que mis gafas me ayuden a encontrar o a explicar la verdad de las cosas, sino que lo que importa es que me ayuden a seguir adelante, y sobre todo a satisfacerme a mí mismo.

 

 

Hoy la sociedad a apartado a Dios como fuente de la verdad. La sociedad piensa que Dios es irrelevante para sus vidas.

Si todavía no has creído en Jesús te proponemos explorar sus enseñanzas, que te atrevas a ponerlas en práctica y que veas los resultados. ¡Te invitamos a ponerte las gafas de Jesús!

Pero si tú ya has creído en Jesús, entonces tiene el desafío de mirar al mundo de la manera que lo mira Jesús y atreverte a seguirle, sabiendo que irás contracorriente.

 

Jesús dijo: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida” (Juan 14: 6).

Podemos vivir nuestra vida con la experiencia de ser acompañados por Jesús, tener una relación de amistad con él. Ver las cosas sin nuestras gafas, es decir dejando a Jesús que nos muestre su verdad en todos nuestros asuntos. Y dejar que de esta manera nos proporcione su vida que nos prometió, abundante y plena, «Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia» (Juan 10: 10).

 

Empieza por:

1 Mantener un tiempo diario de oración, pidiendo a Jesús que te acompañe y que te ayude.

2 Lee y medita a diario sus enseñanzas, para tenerlas en cuenta en los distintos aspectos y decisiones de tu vida.

 

       ¡Seguro que con las gafas de Jesús verás mejor la vida!

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