ROBLES VICTORIOSOS

Isaías 61: 1-4

 

El Señor quiere hacer de nosotros robles victoriosos.

Edificarnos como grandes robles.

Como dice el Salmo 1 seremos árboles cuya hoja no cae y siempre dan su fruto, o como dice Jeremías 17 no nos fatigará la sequía, es decir superaremos tiempos difíciles y en todo tiempo seremos útiles.

 

Es una obra suya. Nuestra fuerza, nuestros recursos, no son suficientes para lograr la obra que el Señor tiene para hacer en nosotros.

Es por medio de Jesucristo.

Por él somos justificados ante Dios y no nos faltará su fidelidad, Filipenses 1: 6 NTV «Y estoy seguro de que Dios, quien comenzó la buena obra en ustedes, la continuará hasta que quede completamente terminada».

Por su victoria sobre todos los poderes que gobiernan este mundo podremos ir más allá de nuestros propios límites, Romanos 8: 37 DHH «En todo salimos más que vencedores por medio de Jesucristo que nos amó».

 

Suya será también la gloria. Por ser una obra maravillosa y poderosa solo podrá ser reconocida como hecha por el Señor.

 

Es la maravillosa obra del Espíritu Santo en nosotros:

 

Nos anuncia el favor que Dios nos hará.

Cumplirá promesas que Dios nos ha dado.

 

Traerá alivio, sanidad, en la aflicción.

Nos dará consuelo y alegría en la tristeza.

Cambiará la desesperación por alabanza.

 

Nos traerá libertad de lo que nos esclaviza.

Nos protegerá y librará del enemigo.

 

Será nuestra luz para poder ver y caminar.

Nos conducirá de la derrota a la victoria.

 

 

Y también tendrá lugar la maravillosa obra del Espíritu Santo por medio de nosotros:

 

Somos hechos colaboradores de Dios en su obra.

Seremos usados para reparar la dañado y reconstruir la derribado.

Seremos usados para que aquellas ciudades, barrios, casas, que están arruinadas y desiertas, sean resucitadas.

El Señor Jesucristo declaró que el Espíritu Santo es como un río de agua viva en nosotros. Y el Salmo 1 dice que esas corrientes de agua son las que riegan nuestras raíces para hacernos árboles victoriosos.

Extiende tus raíces hacia a las corrientes de agua (Jer. 17: 8).

Toma la decisión de no extender tus raíces hacia ninguna maldad (Sal. 1: 1).

Pide al Espíritu Santo que haga de ti un roble victorioso.

Toma la decisión de obedecer la palabra del Señor (Sal. 1: 2).

Pon en el Espíritu Santo toda tu confianza (Jer. 17: 7).

Print Friendly, PDF & Email