Salir de lo aparentemente normal

El desierto de Atacama ubicado en el norte de Chile es considerado como el desierto más árido del planeta.

Por el fenómeno meteorológico de «El Niño» ha llovido en este desierto y las precipitaciones han contribuido a que el desierto mas seco del mundo florezca.

Isaías 35: 1, 2 dice: “Que se alegre el desierto, tierra seca; que se llene de alegría, que florezca, que produzca flores como el lirio, que se llene de gozo y alegría”

 

Antes de la venida del Salvador Jesucristo lo normal en la ciudadanía de Israel era «sed de Dios».

No había relación con Dios sino cumplimiento de la ley,

No había sanidad para los enfermos,

no había liberación de los oprimidos,

no había esperanza.

Esto parecía que era lo normal y tendría que ser siempre así.

 

Pero cuando apareció Jesús anunció otra cosa, anunció un cambio, anunció que lo que se vivía no era lo normal y dijo que las obras que él haría serían las obras normales de Dios para las personas:

Lucas 4: 18, 19

«18 El Espíritu del Señor está sobre mí,

Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres;

Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón;

A pregonar libertad a los cautivos,

Y vista a los ciegos;

A poner en libertad a los oprimidos;

19 A predicar el año agradable del Señor.»

 

Jesús hizo un llamamiento a todas las personas sedientas a venir a él y beber para que su situación de estancamiento cambiara:

Juan 7: 37, 38

«37 En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba.

38 El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. 39 Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él»

Dios siempre transforma lo que parece normal pero en realidad no lo es:

Isaías 41: 17-20:

«17 Los afligidos y menesterosos buscan las aguas, y no las hay; seca está de sed su lengua; yo Jehová los oiré, yo el Dios de Israel no los desampararé. 18 En las alturas abriré ríos, y fuentes en medio de los valles; abriré en el desierto estanques de aguas, y manantiales de aguas en la tierra seca. 19 Daré en el desierto cedros, acacias, arrayanes y olivos; pondré en la soledad cipreses, pinos y bojes juntamente, 20 para que vean y conozcan, y adviertan y entiendan todos, que la mano de Jehová hace esto, y que el Santo de Israel lo creó.»

Isaías 44: 3, 4:

«3 Porque yo derramaré aguas sobre el sequedal, y ríos sobre la tierra árida; mi Espíritu derramaré sobre tu generación, y mi bendición sobre tus renuevos; 4 y brotarán entre hierba, como sauces junto a las riberas de las aguas.»

 

¡NECESITAMOS PEDIR UNA INTERVENCIÓN DE DIOS!

Clamemos como clamó el profeta Isaías (Isaías 64: 1, 3, 4 NTV)

1 ¡Oh, si irrumpieras desde el cielo y descendieras! 3 Cuando descendiste hace mucho tiempo, hiciste obras temibles, por encima de nuestras mayores expectativas. 4 Desde el principio del mundo, ningún oído ha escuchado, ni ojo ha visto a un Dios como tú, quien actúa a favor de los que esperan en él.

 

 

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