SOSTENIDOS Y AVANZANDO AUN EN LOS SUFRIMIENTOS

Hebreos 10: 32, 35-39

 

¿Cómo nos sostenemos y nos mantenemos firmes en nuestra fe en medio de la aflicción, de los padecimientos?

¿Y cómo podemos avanzar, hacer algo para el Señor?

 

Nos sostenemos por la fe misma.

Echamos mano de lo que hemos creído.

En los momentos de aflicción, que precisamente vienen también a dañar y apagar nuestra fe, es cuando más nos agarramos a Aquel en quien hemos creído, a Jesús.

Hebreos 10: 38 “Mas el justo vivirá por fe”.

 

Por la fe no retrocederemos para perder y condenarnos, sino que preservaremos nuestra salvación.

Por la fe recibiremos confianza, paciencia y fuerza para soportar el sufrimiento, seguir en el camino, y hacer la voluntad de Dios.

Por la fe recibiremos las recompensas prometidas por el Señor, y alcanzaremos promesas.

Por la fe tendremos encuentros maravillosos con el Señor.

La fe nos conducirá superando obstáculos, 1ª Juan 5: 5 “¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?”

 

Nos sostenemos en comunión con Jesús.

Juan 16: 33 “Les digo todo esto para que encuentren paz en su unión conmigo. En el mundo, ustedes habrán de sufrir; pero tengan valor: yo he vencido al mundo.”

 

Cuando pasamos por aflicciones podemos pensar o decir: no quiero lo que me está pasando, esto que me ocurre me sobrepasa y necesito ayuda, tengo miedo. Y aún podemos pensar o decir: no entiendo porqué Dios lo permite, no se porqué Dios no pone fin a esto.

 

Aún así, atravesando un momento difícil y haciéndonos estas preguntas, no tenemos porqué abandonar nuestra relación con Jesús. Él nos ha prometido paz si mantenemos nuestra comunión con él. Y él conoce esos caminos de aflicción y los ha vencido y ahora podemos transitarlos en su compañía.

 

Gálatas 2: 20 “ya no soy yo quien vive, sino que es Cristo quien vive en mí. Y la vida que ahora vivo en el cuerpo, la vivo por mi fe en el Hijo de Dios, que me amó y se entregó a la muerte por mí.”

Lo que ahora vivo, aunque sea un momento de dificultad, lo vivo con fe en Jesús.

Es más, es en esta comunión que es fortalecida mi fe, Hebreos 12: 2 “Fijemos nuestra mirada en Jesús, pues de él procede nuestra fe y él es quien la perfecciona.”

 

Nos sostenemos confiados en su amor.

Como leímos en Gálatas 2: 20, Jesús me ama con el amor más perfecto, poderoso y práctico que existe, ¡dio su vida por mí!

No me abandona como prometió en Mateo 28: 20 “yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo.”

Él es mi Buen Pastor que me acompaña aún en los valles más oscuros, Salmo 23: 4 “Aunque pase por el más oscuro de los valles, no temeré peligro alguno, porque tú, Señor, estás conmigo; tu vara y tu bastón me inspiran confianza.”

 

Su amor en mí echa fuera el temor (1ª Juan 4: 18).

Su amor obra en mi favor (Romanos 8: 32), y cuida de mí (1ª Pedro 5: 7).

Su amor recibe mi petición y me llena de su paz (Filipenses 4: 6, 7).

 

Pero no solo nos sostenemos sino que podemos avanzar en medio de las aflicciones.

La fe no solo nos sirve para sostenernos y dejarnos firmes par poder aguantar un nuevo momento de aflicción, no. En la aflicción la fe también nos sirve para avanzar, aprender, mejorar, iniciar y perfeccionar el servicio al Señor.

 

No estamos llamados a retroceder y a abandonar, sino a permanecer y avanzar.

Por la fe escuchamos el llamado del Señor y lo obedecemos, Hebreos 11: 8 “Por fe, Abraham, cuando Dios lo llamó, obedeció y salió para ir al lugar que él le iba a dar como herencia. Salió de su tierra sin saber a dónde iba”

Seguimos adelante, a pesar del valle que podamos estar atravesando, y salimos a hacer la voluntad del Señor. Aunque no tengamos todas las respuestas, y en ese momento no tengamos todos los recursos.

Hebreos 11: 11  “Por la fe también la misma Sara, siendo estéril, recibió fuerza para concebir; y dio a luz aun fuera del tiempo de la edad, porque creyó que era fiel quien lo había prometido.”

Pero por la fe recibimos fuerza y recursos para dar a luz el plan de Dios, y alcanzar lo que nos ha prometido (Hebreos 11: 12).

 

Hebreos 11: 7 “Por fe, Noé, cuando Dios le advirtió que habían de pasar cosas que todavía no podían verse, obedeció y construyó la barca”

Noé escuchó la voz del Señor y vio lo que todavía no se veía y construyó en medio de la oposición. ¡Dios sí tiene respuestas y recursos!

Por la fe Noé no se dejó limitar por la realidad sino que aceptó la realidad como un desafío. Y se proyectó por encima de esa realidad.

¡Noé avanzó por fe! Tenía la convicción de parte de Dios de lo que todavía no se veía. Tenía certeza del futuro que venía, que en este caso era el diluvio y avanzó para enfrentarlo y proveer de salvación.

 

La fe sirve para que te sostengas en la adversidad pero también para que avances.

       Por la fe, escucha lo que Dios te está diciendo, y obedece y construye lo que te está pidiendo.

       Un momento de aflicción puede ser también un momento de oportunidad.

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