Tema 9 La Iglesia

Mateo 16: 15-18:

15 —Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?

16 —Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente —afirmó Simón Pedro.

17 —Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás —le dijo Jesús—, porque eso no te lo reveló ningún mortal, sino mi Padre que está en el cielo.

18 Yo te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra EDIFICARE MI IGLESIA, y las puertas del reino de la muerte no prevalecerán contra ella.

 

Jesucristo construiría su Iglesia de aquellas personas que al escuchar el mensaje de salvación lo aceptaran como el Hijo de Dios y Salvador de los hombres.

La palabra griega de donde viene iglesia significa los que han sido llamados fuera para formar una asamblea. Jesús haría que los creyentes fueran trasladados del reino de las tinieblas al Reino de Dios, Colosenses 1: 13 “Dios nos libró del poder de las tinieblas y nos llevó al reino de su amado Hijo”.

Cada uno de estos creyentes en Jesucristo, al aceptarlo y recibirlo como Salvador, serían hechos hijos de Dios, Juan 1: 12, 13Mas a cuantos lo recibieron, a los que creen en su nombre, les dio el derecho de ser hijos de Dios. Éstos no nacen de la sangre, ni por deseos naturales, ni por voluntad humana, sino que nacen de Dios.”

 

Así que la verdadera Iglesia del Señor Jesucristo está formada por personas que le han creído y le han recibido como Salvador y han nacido de nuevo en el Reino de Dios como hijos de Dios.

 

NO HAY QUE DEJAR DE REUNIRSE

La Iglesia la formamos todos los creyentes. La Biblia llama a la Iglesia de muchas formas, pero casi todas ellas hacen referencia a que somos un colectivo: Cuerpo de Cristo (1 Co. 12: 27), Edificio (Ef. 2: 20, 21), Familia de Dios (Ef. 2: 19), Rebaño (Jn. 10: 16).

 

La Biblia nos enseña a no dejar nunca de reunirnos: Hebreos 10: 24, 25. Nos necesitamos unos a otros y todos necesitamos estar unidos a Jesús: Juan 15: 5. Vivir separados del resto de los creyentes es vivir separados de Jesús y entonces nos perdemos.

La reunión de los creyentes es algo hermoso para Dios y también para los propios creyentes. Dios hace cosas maravillosas cuando su familia está reunida en su presencia: Salmo 133.

Es necesario que nos congreguemos especialmente el día Domingo.

 

UNOS A OTROS,  Romanos 12: 3-5.

Aunque somos muchos miembros, formamos parte de un solo cuerpo. Porque somos el cuerpo de Cristo. Aunque tenemos distintas funciones, todos somos importantes para el cuerpo.

 

Porque somos miembros unos de los otros, lo que afecta a un miembro, está afectando al cuerpo y por lo tanto al resto de miembros. Si hago daño a otro miembro (del que formo parte) hago daño al cuerpo y por tanto a mi mismo. Defenderé de cualquier ataque al cuerpo porque me estaré defendiendo a mi mismo.

Para esto necesito tener el concepto de los otros miembros como iguales que yo mismo. Así me guardaré de atacar y dañar al otro.

Quien nos salvó a todos es el mismo: JESUCRISTO. El precio que pagó por todos y cada uno de nosotros es el mismo, ese precio es LA SANGRE DE CRISTO.

 

LA FORMA DE VIVIR EN EL CUERPO (LA IGLESIA)

Debo de vivir, como miembro del cuerpo, amando al resto de miembros, Ro. 12: 10.

Debo ejercer mi función, como miembro del cuerpo, con fervor,

Ro. 12: 11.

Es necesario cambiar mi forma de pensar acerca del hermano en la fe, para así cambiar mi forma de vivir en el cuerpo (la iglesia), Ro. 12: 2.

CREO QUE HAY UN FUERTE ATAQUE DEL ENEMIGO PARA CEGAR NUESTRO ENTENDIMIENTO DE LO QUE ES EL CUERPO (LA IGLESIA) Y ASI HACERNOS DAÑO UNOS A OTROS.

 

Si somos dañados pueden suceder dos cosas:

  1. Podemos abandonar el camino de la salvación, 12: 15.
  2. No somos de ejemplo a los que tienen que venir a la salvación, Juan 13: 35.

Quien está detrás de robar la salvación, SIEMPRE ES EL MISMO: EL ENEMIGO; a quien se le llama “el acusador de los hermanos” Ap. 12: 10.

Y es con él con quien tenemos la lucha, no con el hermano en la fe, Efesios 6: 12.

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