Verdadera Esperanza

Esperanza es el estado de ánimo en el que se presenta como posible, como alcanzable, lo que deseamos.

Es el objeto o la persona en la que se pone la confianza para alcanzar lo que se desea.

 

Lo que comúnmente deseamos es el bienestar.

Pero sabemos que aún cuando todo nos vaya bien, el mismo envejecimiento no trae bienestar.

Y sabemos que la vida, por bien que nos vaya, puede presentarse con algún sufrimiento.

Y también sabemos que las personas fallamos.

 

Dice el dicho popular «La esperanza es lo último que se pierde» y es que todos necesitamos vivir con una cierta dosis de esperanza.

 

Hay una esperanza que nos ofrece lo mejor y que es cierta y quien nos conduce en esa esperanza es totalmente fiable.

«Vi un cielo nuevo y una tierra nueva;…

Y Dios mismo estará con las personas…

El les secará toda lágrima de los ojos, y no habrá más muerte ni tristeza ni llanto ni dolor. Todas esas cosas ya no existirán más»

Y toda persona que no tenía registrado su nombre en el libro de la vida fue lanzada al lago de fuego»

Apocalipsis 21: 1, 3, 4; 20: 15.

Es la esperanza de una mejor vida.

Es la esperanza de que esta vida con sus sufrimientos va a pasar.

Y también es la esperanza de que después de esta vida no nos sigue esperando más sufrimiento, no nos espera otro infierno que para colmo es eterno.

 

Esta es la esperanza: el consuelo, el bien; y este es el lugar: el Cielo de Dios.

Y el que nos garantiza este Cielo y nos libra de ese infierno es el que nos dice: «Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente del agua de vida» Apocalipsis 21: 6.

 

¡Es Jesús! El es la esperanza y garantía del Cielo.

Es Jesús, quien dijo «si alguno tiene sed, venga a mí y beba» Juan 7: 37.

 

Y es Jesús quien también nos dice como asegurarnos esa esperanza. Es Jesús quien nos dice como llegar.

El evangelio de Juan en su capítulo 14 dice:

«No tengáis miedo…

En la casa de mi Padre hay lugar…

Y sabéis el camino.

Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.»

 

No hay otro camino para la esperanza y seguridad del cielo y de ser librado del sufrimiento eterno. El camino es Jesús.

Juan 3: 14-16

 14 así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado,

15 para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. 

 

Con su muerte en la cruz Jesús es la única garantía de la vida eterna en el Cielo.

Era necesario que Jesús pagara el precio que cuesta entrar al Cielo y ser librado del infierno, porque nadie puede llegar por sus propios méritos.

 

Y no solo nos da esperanza futura, sino que podemos confiar en Jesús y poner en él la esperanza de que puede intervenir en nuestra dificultad y sufrimiento y hacernos bien,

Hechos 10: 38

«cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.»

 

Está la esperanza, la futura y para hoy, está la garantía, falta nuestra fe en Jesús.

Falta creer a Jesús.

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